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Artrosis: por qué moverse no la empeora

Manos de una paciente mayor durante una sesión en la clínica de fisioterapia de Lugo

Escrito y revisado por Belén Díaz Vázquez, fisioterapeuta colegiada nº 765

«Me han dicho que tengo artrosis y que no fuerce»

Es la frase que más escuchamos en consulta. Y detrás de ella suele venir lo mismo: la persona deja de caminar tanto, deja de subir escaleras, abandona el paseo de la tarde. Piensa que cada movimiento gasta un poco más la articulación, como si fuera la pastilla de freno de un coche.

La idea parece lógica: «si la articulación está desgastada, cuanto menos la use, mejor». Sin embargo, hoy sabemos que ocurre justamente lo contrario.

En la mayoría de los casos, dejar de moverse acelera la pérdida de fuerza, reduce la movilidad y hace que la articulación tolere cada vez peor las actividades del día a día.

La buena noticia es que la artrosis no significa que tengas que resignarte al dolor ni abandonar una vida activa. De hecho, el tratamiento que más respaldo científico tiene empieza precisamente por recuperar el movimiento.

Qué es realmente la artrosis

Durante muchos años la artrosis se explicó como un simple «desgaste» producido por el uso de las articulaciones. Esa idea ha quedado desfasada.

Hoy sabemos que la artrosis es un proceso que afecta a toda la articulación:

  • Cartílago
  • Hueso situado bajo el cartílago
  • Membrana sinovial
  • Ligamentos
  • Músculos que estabilizan la articulación

Y hay un dato que lo demuestra bien: las radiografías y los síntomas no coinciden tanto como cabría esperar. Hay personas con imágenes muy llamativas y poco dolor, y personas con imágenes discretas que lo pasan mal.

Por eso la radiografía no determina por sí sola cómo vas a encontrarte ni cuánto podrás moverte. Lo que sí lo dice, y mucho, es la fuerza que tengas alrededor de esa articulación y lo activa que sea tu vida.

Artrosis y artritis no son lo mismo

Se confunden constantemente y conviene tenerlo claro, porque el tratamiento cambia.

ArtrosisArtritis
Qué esProceso degenerativo de la articulaciónInflamación articular, con frecuencia de origen autoinmune
Cuándo duele másSuele aumentar con la actividad o al final del díaEn reposo y durante la noche
Rigidez por la mañanaCorta, se pasa en unos minutosProlongada, puede durar más de media hora
Cómo se trataEl ejercicio terapéutico es uno de los pilares del tratamientoRequiere control médico y tratamiento específico

Si tu rigidez matutina dura mucho, si hay hinchazón marcada o si te afecta a varias articulaciones a la vez de forma simétrica, eso hay que valorarlo médicamente antes de asumir que es artrosis.

¿Por qué moverse ayuda si tengo artrosis?

Aquí no hay debate entre los que se dedican a esto. Las guías clínicas internacionales de referencia —NICE en Reino Unido, EULAR en Europa y OARSI a nivel internacional— coinciden en lo mismo: el ejercicio terapéutico es el tratamiento de primera línea para la artrosis de rodilla, cadera y mano. Antes que la medicación. Antes que cualquier aparato.

No porque «fortalezca el cartílago», sino porque mejora el funcionamiento global de la articulación.

La musculatura protege la articulación

Cuando los músculos son más fuertes absorben parte de la carga que recibe la articulación. Un cuádriceps fuerte ayuda a descargar la rodilla; un glúteo fuerte mejora la estabilidad de la cadera.

Por eso ganar fuerza suele traducirse en menos dolor y mayor capacidad para caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.

El movimiento nutre el cartílago

El cartílago no recibe sangre directamente: obtiene nutrientes gracias al líquido sinovial, que circula cuando la articulación se mueve. Permanecer demasiado tiempo inmóvil reduce ese intercambio.

Moverse, dentro de las posibilidades de cada persona, ayuda a mantener un entorno más saludable para la articulación.

Rompe el círculo del miedo

Duele, así que me muevo menos. Me muevo menos, así que pierdo fuerza. Pierdo fuerza, así que duele más. La fisioterapia busca romper ese ciclo recuperando progresivamente la capacidad de movimiento.

Y no acelera el daño

Este es uno de los mayores mitos sobre la artrosis. El ejercicio bien dosificado no acelera el desgaste de la articulación. Lo importante no es dejar de moverse, sino encontrar el tipo y la intensidad adecuados para cada persona.

Material de ejercicio terapéutico para artrosis en la clínica de fisioterapia de Lugo: banda elástica, tobilleras lastradas, máquina de cuádriceps y mancuernas
Trabajo de fuerza progresivo en nuestra clínica de Lugo: banda elástica, lastres, máquina y mancuernas de distintas cargas.

Entonces, ¿puedo hacer cualquier ejercicio?

No, y aquí está el matiz que se pierde cuando alguien lee «el ejercicio es bueno» y se apunta a lo primero que encuentra.

Dosificado no significa suave. Significa ajustado a ti: a tu articulación, a tu fase, a tu nivel de partida. Un programa de fuerza progresivo bien pautado es exigente, y tiene que serlo para servir de algo.

Molestar un poco durante y después es aceptable. Que el dolor suba de forma marcada y siga alto al día siguiente, no. Esa es la línea, y aprender a leerla es parte del tratamiento.

El primer mes puede ser incómodo. Muchas personas abandonan justo ahí, convencidas de que les está sentando mal. Casi nunca es así.

Cómo lo abordamos en la clínica

Valoración. Qué articulaciones están afectadas, cuánta fuerza y movilidad tienes ahora, qué actividades has dejado de hacer y cuáles quieres recuperar. Ese último punto es el que marca el objetivo real.

Control del dolor para poder empezar. Terapia manual, y cuando está indicado, técnicas como la diatermia o la magnetoterapia. No son el tratamiento: son lo que abre la puerta para que puedas moverte y entrenar.

Ejercicio terapéutico progresivo. El eje de todo. Diseñamos un programa personalizado para recuperar fuerza, movilidad y capacidad funcional, adaptándolo a tu evolución.

Educación y autogestión. Que sepas qué esperar, cómo dosificar por tu cuenta, qué hacer en un día malo y por qué no hay que parar. Un paciente con artrosis que entiende su proceso necesita menos consultas, no más.

Programa para casa. La mayor parte de la mejoría se consigue con lo que haces entre sesiones. Por eso diseñamos ejercicios adaptados para que puedas continuar el tratamiento de forma segura en casa.

Las localizaciones más frecuentes

Rodilla

La más común y la que más limita para caminar y subir escaleras. Responde especialmente bien al trabajo de fuerza de cuádriceps y glúteo.

Manos

Especialmente frecuente en la base del pulgar (rizartrosis). Puede dificultar abrir botes, girar llaves o sujetar objetos. El tratamiento combina ejercicio, educación y, cuando está indicado, ayudas técnicas.

Cadera

Duele a menudo en la ingle y limita al agacharse, calzarse o entrar en el coche. La mejora de la movilidad y la fuerza del glúteo suele marcar una gran diferencia.

Columna

Frecuente a partir de cierta edad y muchas veces sin síntomas. Cuando aparecen molestias, el tratamiento suele centrarse en mejorar la movilidad, la fuerza y los hábitos posturales.

Preguntas frecuentes

¿La artrosis tiene cura?

Actualmente no existe un tratamiento que haga desaparecer la artrosis. Pero eso no significa que no se pueda hacer nada, ni que vaya a ir necesariamente a peor. Con el tratamiento adecuado se puede reducir el dolor, ganar función y mantener la autonomía durante muchos años.

¿Caminar es bueno para la artrosis?

En general, sí. Caminar es una de las actividades más recomendables. Si te deja muy dolorida, no suele ser señal de que haya que dejarlo, sino de que hay que ajustar la distancia, el terreno o el calzado, y reforzar la musculatura.

¿Qué es mejor, frío o calor?

El calor suele aliviar la rigidez y viene bien antes de moverse. El frío ayuda cuando hay un episodio con más inflamación. Ninguno de los dos trata la artrosis, pero ayudan a estar mejor.

¿Debo dejar de hacer deporte?

No. En la mayoría de los casos conviene adaptar la actividad, no abandonarla. El objetivo es seguir activo de la forma más segura posible.

¿Me van a operar?

La cirugía se plantea cuando el dolor y la limitación son importantes y el tratamiento conservador no ha dado resultado. No es el primer paso ni el destino inevitable. Cuando finalmente está indicada, llegar con una buena fuerza muscular y movilidad suele facilitar la recuperación posterior.

¿Necesito volante del médico?

No para pedir cita con nosotros. Si durante la valoración vemos algo que requiere estudio médico, te lo decimos y te orientamos.

En resumen

La artrosis no se cura, pero se trata. Y el tratamiento que más respaldo tiene no es una pastilla ni un aparato: es movimiento bien dosificado y fuerza.

Si llevas tiempo reduciendo actividad para no forzar, es muy probable que estés haciendo justo lo contrario de lo que necesitas. Y eso tiene solución.

Con una valoración adecuada y un programa adaptado es posible recuperar confianza en el movimiento y seguir haciendo muchas de las actividades que disfrutas.

En Belén Díaz Fisioterapia realizamos una valoración individualizada para conocer cómo te afecta la artrosis y diseñar un tratamiento adaptado a tus objetivos y necesidades. Estamos en Lugo, en la Avenida de Madrid, 46.

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